«La miel y la cicuta» de la filosofía: los Santos Padres acerca de la sabiduría secular (Apología de la Filosofía)

24 Mayo 2010
Desde tiempos inmemoriales el problema de la correlación entre la filosofía y el cristianismo agita las mentes de los hombres más ilustres. ¿Puede un teólogo ser filósofo? ¿La filosofía ayuda a acercarse a Dios o, por el contrario, nos aleja de Él? ¿Es permitido conocer  la cultura secular? ¿Es posible el diálogo entre la filosofía y la teología? Sobre lo que expresan los Santos Padres y los teólogos contemporáneos de estos problemas es a lo que se refiere el autor del presente artículo.
En los últimos años se observa un fenómeno característico: algunos sacerdotes ortodoxos con buena preparación académica, que se graduaron en facultades de filosofía de distintas universidades, y en estudiantes de los centros de educación superior ortodoxos, en sus cuestionamientos y  búsqueda de la verdad, en sus intentos por una intelección teológica del hombre y de la vida humana, muestran un pronunciado nihilismo en relación a la filosofía secular. A menudo se puede escuchar afirmaciones sobre lo "pernicioso" de la filosofía en la formación de la concepción del mundo, su indiscutible impacto negativo en la personalidad del ser humano. Algunos autores cristianos contemporáneos, difunden puntos de vista sobre la ortodoxia como de una visión del mundo oscura, sombría y melancólica, que aterroriza con el tormento eterno y  la maldición de todo lo que no es de la Iglesia, lo que es secular, pero aún así, la instrucción y la ciencia, tienen una gran demanda entre algunos lectores ortodoxos. Pero, a como señalaba V.V. Zenkovsky, en la ortodoxia domina "la alegría por el ser humano, por el vivo sentido de la imagen de Dios en él, por la bendición de la existencia, que en él se descubre, esta percepción pascual, de luz y bondad en el ser humano, en la fe ortodoxa, es tan fuerte, que en ella se ahoga incluso el pecado y la mentira"1. Sobre este mismo tema, el Archimandrita  Cipriano (Kern) escribía que lo más importante en la prédica cristianisma es "la Buena Nueva de la salvación, infundir fe en esta salvación y deificación, y no la intimidación con los tormentos del infierno", y es más necesaria "la bondad y el amor, para vencer el mal y la mentira en el mundo y en el ser humano, que la acusación y la condena"[2].

Señalaremos que la filosofía secular afirma su principio: no coquetear con la religión, su objeto de estudio no es la teología[3]. Es claro que la filosofía no está llamada a resolver problemas teológicos y doctrinales. La filosofía es una esfera  independiente del conocimiento humano ante la cual están planteados sus propios problemas que deben ser resueltos con sus propios recursos para la explicación del  mundo, del hombre e incluso de Dios. Otra cosa es que la filosofía, en verdad, no puede pretender a la verdadera intelección de Dios, a Él no se le puede buscar en los caminos y senderos intransitables de esta, sino que en la religión y en la fe. Sería injusto sacar la conclusión de que la filosofía es una disciplina no necesaria, basandose sólo en el hecho de que ella no es capaz de penetrar en las profundidades del ser. De ser así, entonces, se podría anular y a toda la cultura humana. Sin embargo, la verdad está presente y en lo no-cristiano -en el arte, la cultura y la filosofía.

El criterio para muchos problemas difíciles de resolver y eternos de la vida y la realidad actual son las obras de los Santos Padres de la Iglesia. Analizando el problema de la busqueda de un equilibrio razonable en la correlación entre la filosofía secular y la teología, es necesario dirirgirse a las fuentes patrísticas bizantinas. El Arcipreste G.V. Florovsky estaba convencido de que "el teólogo ortodoxo de nuestros días sólo en la tradición patrística puede encontrar el verdadero criterio y la fuente viva para la inspiración creadora. El separarse intelectualmente de la patrística y del bizantinismo fue... la principal causa de todas las irregularidades y perdidas espirituales en el desarrollo de Rusia". Sin duda, el retorno a las fuentes patrísticas debe ser creador, actualizado: "...este retorno a los Padres no sólo debe ser  científico, no sólo histórico, sino que y espiritual y de oración; un vivo y creador restablecimiento de sí mismo en la plenitud de la Iglesia, en la plenitud de la sagrada tradición"[4].

Sobre la idea de una síntesis neopatrística y sobre la necesidad, en cualquier época de la conciencia cristiana, de recurrir a la patrística, a los Padres griegos de la Iglesia, escriben y los investigadores contemporáneos[5].

Haremos una breve reseña de las opiniones de algunos de los Padres de la Iglesia sobre el problema dado. Los Padres de Oriente no negaban las fuerzas del intelecto en la teología. Desde luego, el conocimiento de Dios no implica necesariamente la participación en este del intelecto, y la verdad puede revelarse a cualquier simple creyente cuya mente no está cargada con las doctrinas filosóficas[6]. A pesar de la insuficiencia e impotencia de la filosofía en el conocimiento y explicación de Dios y, hasta cierto punto, del hombre, los Padres de la Iglesia nunca fueron acérrimos contrarios de la filosofía, enemigos de la cultura, y comprendían de que las verdades reveladas pueden ser expresadas en el lenguaje de la sabiduría helénica.

En el manual de teología dogmática que se utiliza en los seminarios, el problema sobre el papel y el lugar de la filosofía, se resuelve de manera explícita y clara: "Los Padres y los maestros de la Iglesia no rechazan a las ciencias y, de buena gana, utilizaban todo lo que en ellas era afín a la verdad cristiana y, con frecuencia, para demostrar o explicar las verdades de la fe cristiana recurrían a la ayuda de la dialéctica, de la filosofía, de la historia, de las ciencia naturales y de otras ciencias. Ellos utilizaban  evidencias científicas para corroborar la verdad cristiana, usaban el lenguaje y los métodos de la filosofía contemporánea a ellos en sus construcciones teológicas. San Gregorio el Teólogo, severamente reprendía a aquellos que mostraban falta de respeto a la erudición externa, a aquellos, a los que les gustaría ver a todos ignorantes como a ellos mismos. El consideraba meritorio que San Basilio el Grande de manera perfecta dominaba la dialéctica, con ayuda de la cual este fácilmente refutaba los sistemas filosóficos de los enemigos del cristianismo"[7].

Sin embargo, los Santos Padres negaban categóricamente la posibilidad de una forma meramente racional obtener un conocimiento exacto de Dios. Ellos rechazaban a la filosofía como método de conocimiento religioso. Ya antes el Apóstol Pablo había advertido que entre el conocimiento natural filosófico y la comtemplación cristiana, por medio de la gracia Divina, de Dios, existe un profundo abismo: "No se dejen esclavizar por nadie con la vacuidad de una engañosa filosofía, inspirada en tradiciones puramente humanas y en los elementos del mundo, y no en Cristo, Cabeza, Salvador y Mediador. Porque en Él habita corporalmente toda la plenitud de la divinidad"(Col 2, 8-9).

San JUSTINO, FILÓSOFO y MÁRTIR (siglo II), consideraba, que el pensamiento orientado a la filosofía y la verdad de la Revelación no se oponen, y no son ajenos el uno del otro: "Nosotros tenemos algo similar de lo que contienen los distinguidos poetas y filósofos, y algo más completo y más digno -a Dios". Por cierto, San Justino fue el primero de los pensadores cristianos en utilizar el método científico y  el lenguaje filosófico para defender las verdades cristianas[8].

Seguramente, el único opositor beligerante de la filosofía y de toda sabiduría secular, fue TERTULIANO (155-220 ) -teólogo cristiano que se caracteriza por ser el más franco e inflexible, incapaz de compromiso, de una visión moderada de las cosas, y que representa al modelo "blanco y negro" de pensar. Él fue el primero que formuló la famosa, nunca y resuelta, contradicción: "Atenas - Jerusalén", "Academia - Iglesia" o "filosofía - cristianismo", que trata de definir la correlación entre la filosofía de la Antiguedad y la teología. Tertuliano, meditando sobre el origen de las herejías, encontró que la única culpable de ellas era la filosofía pagana. He aquí cómo él formula sus reclamos a la filosofía: "la doctrina  herética es humana y  demoníaca. Porque la filosofía es el objeto de la sabiduría humana, intérprete temeraria del Ser y de los designios de Dios. Todas las heregías en último término tienen su origen en la filosofía... Él (el Apóstol Pablo) estuvo en Atenas, donde personalmente conoció a esta filosofía mundana, que se enorgullese de que cree enseñar la verdad, pero lo que hace es dañarla, y dividirla en muchas sectas, que, al igual que las herejías, son enemigas juradas entre sí mismas. Pero, ¿qué tiene que ver Atenas con Jerusalén? ¿Qué relación hay entre la Academia y la Iglesia? ¿Qué tienen que ver los herejes con los cristianos?". Y como  conclusión: nada bueno se puede aprender de los filósofos,  la filosofía es la causa de todos los males y de todas las herejías[9].

El episodio al que se refiere Tertuliano (Hechos 17, 19-34), puede ser visto y de otra manera: no como un completo fracaso del Apóstol Pablo, sino como una concesión, el intento de comprender a los atenienses, que se encontraban bajo el cautiverio de los conceptos paganos y filosóficos. El Apóstol Pablo comenzó su predicación en el Areópago con una alabanza a los atenienses por su veneración al Dios desconocido. En esto puede ver la admisión de una positiva interpretación cristiana de la filosofía griega e indica a lo bueno y a la verdad que existe y en lo no cristiano.

CLEMENTE DE ALEJANDRÍA (150-215), representa al tipo de teólogo cristiano totalmente diferente al de Tertuliano, en el período apologético. Mientras que Tertuliano luchaba contra la filosofía, Clemente hacía todo lo posible para hacer al cristianismo comprensible y accesible al mundo helénico, con el fin de "construir un puente" entre la fe cristiana y la filosofía griega, para explicar la correlación entre la fe y el conocimiento. Por supuesto, tales intentos eran necesarios, pero estaban plagados de errores y del peligro de la pérdida o distorsión del verdadero sentido del cristianismo. Clemente de Alejandría afirmaba, que ciertas verdades de la doctrina cristiana ya estaban contenidas en el paganismo, y que entre la filosofía y el Evangelio no existe una completamente contradicción - ambos se esfuerzan por alcanzar la verdad superior. Él llamaba a la filosofía "disciplina preparatoria", que fue necesaria a los griegos para la justicia, antes de la venida del Señor. Clemente escribía: "La filosofía era un pedagogo para conducir a los griegos a Cristo, como la ley lo fue para los hebreos"[10]

Otro representante de la escuela de Alejandría es San DIONISIO El GRANDE, que vivió en el siglo III, fue un obispo muy ilustrado, se interesaba por la filosofía y las ciencias, y planteó el problema sobre la necesidad de un diálogo entre los cristianos con el alrededor de cultura helénica. Sobre su experiencia, realizada no en vano, del estudio de la filososfía, Dionisio, escribía: "He estudiado y los escritos, y la tradición de los herejes, por algún tiempo manché mi alma con sus funestas opiniones: sin embargo, recibí de ellas el beneficio de que las refuté por sí mismo, y más las terminé aborreciendo". Una vez tuvo una visión que lo fortaleció: "Oí una voz que claramente me mandaba, diciendome: ‘Lee todo lo que te caiga en las manos, porque tú puedes deliberar y examinar todas las ideas, esto fue lo que y al principio te trajo a la fe'". Por eso, todo aquello que ensanchaba el horizonte intelectual, agudizaba la inteligencia, que movía al desenmascaramiento, el obispo Dionisio consideraba que era digno de lectura[11].

Con el fin de convertir el mundo al cristianismo, era necesario expresar a este en términos y categorías griegas. En el siglo IV, este arduo y titánico trabajo fue realizado por los padres de Capadocia: San BASILIO EL GRANDE, GREGORIO DE NISA y GREGORIO EL TEÓLOGO (Nacianceno).

Los padres de Capadocia no eran ajenos a la filosofía griega, no fueron enemigos de la ciencia secular y el conocimiento. Basilio el Grande, junto con Gregorio Nacianceno, fundaron, en la finca del padre de Basilio, una comunidad "aristocrática" intelectual cristiana, que llevaba un estilo de vida medio monastico, en la cual mucho rezaban y en donde leían literatura filosófica y teológica[12]

Muy característico, entre las obras que dejó Basilio el Grande, es su sermón más conocido llamado "Exhortación a los jóvenes sobre la manera de aprovechar mejor los escritos de los autores paganos", en el cual se refiere a la necesidad y el beneficio de una educación filosófica secular[13].

Sin embargo, Basilio el Grande no admitía que la filosofía y la mitología griega  fueran poseedoras de una verdad ontológica, es decir, no consideraba, que la filosofía pueda acercarnos a la verdad en su última instancia, pero reconocía la posibilidad de utilizarla como un recurso ético positivo. Él comprendía que no hay ningún tipo de conflicto entre la información científica y la revelación bíblica. Esto no le impidió a él entrar en debate con el mundo pagano en sus "Homilías sobre el Hexamerón"[14].

¿Quién puede hablar de Dios? San GREGORIO EL TEÓLOGO contestaba así a esta pregunta: "Filosofar sobre Dios no es cualquiera el que puede... No cualquiera, y no siempre, puede atreverse a hablar de Dios. Esto requiere de una alma pura, o al menos, que trate de ser limpia. Para lo impuro hasta arriesgado es tocar a lo puro, al igual, como peligroso es el reflejo del sol a la débil vista"[15].

En el período bizantino, la herencia de la antiguedad se consideraba peligrosa y era sometida a severas críticas. La actitud oficial de la Iglesia bizantina hacia la filosofía de la antiguedad era indefinida y de sospecha, es decir, leer a los filósofos griegos no estaba prohibido, pero creer en sus ideas (especialmente en las de Platón), se consideraba reprensible. En Bizancio, el pensamiento cristiano se contraponía a la filosofía de la antiguedad, pero el interés por esta última persistía. Los puntos de vista, en la filosofía griega, sobre la comprensión de la naturaleza de la divinidad eran incompatibles con la intuición griega. Precisamente, el enfoque filosófico sobre el ser de Dios fue lo que luego dió origen a la doctrina occidental del Filioque. Sin embargo, los padres de Capadocia del siglo IV , y sus seguidores, sostenían, que la educación clásica es de utilidad para los jóvenes, además, ellos mismos, no sin éxito, utilizaron una serie de ideas tomadas de Platón[16].

PSEUDO-DIONISIO AREOPAGITA (siglo VI d.C.?), explicaba las Santas Escrituras en categorías y términos accesibles y habituales al mundo contemporaneo a él, en el lenguaje de la filosofía griega[17].

San MÁXIMO EL CONFESOR, negaba la contraposición fingida entre la teología occidental (más racional y filosófica) y la oriental (más mística e intituiva). Al oriente cristiano le es caraterístico la negación ascética del mundo. El cristianismo occidental, por su parte, considera que es aquí y ahora en que deben ser resueltos los problemas acuciantes del mundo, dejando la mística a los visionarios y a los místicos. La teología occidental construye las relaciones entre Dios y el hombre en los marcos de la  lógica aristotélica, sometiendolas a un análisis racionalista y de sistematización. De acuerdo con San Máximo el Confesor, ambos caminos son aceptables y justificados. En otras palabras, Dios puede ser buscado no sólo a través de las prácticas ascéticas del espíritu y la deificación, sino también a través de la contemplación de Dios en la naturaleza[18]. Precisamente esta última -la contemplación natural- y es lo que representa el método filosófico del conocimiento de Dios y su creación.

EUNOMIO Y BARLAAM. Fue notablemente la conocida controversia sobre los límites del conocimiento de Dios que comenzó en el siglo IV con la afirmación de Eunomio de que la incomprensibilidad de la Esencia de Dios puede ser conocida por el hombre mediante el método racional, y que continuará en el siglo XIV con la herejía del monje ilustrado Barlaam, el cual rechazaba categóricamente la posibilidad de cualquier conocimiento de Dios. La opinión del primero fue refutada por los padres de Capadocia; los errores del segundo fueron puestos al descubierto por San Gregorio Palamás.

¿Es permitido definir a Eunomio como filósofo, que con descaro anució que poseía un certero conocimiento de Dios?  Barlaam, por su parte, es más un escéptico-antifilosofo, que negaba igualmente a la filosofía, a la ciencia y al conocimiento, es decir, como a momentos racionales en el conocimiento de Dios, así como también negaba y a la teología apofática mística. Un verdadero teólogo no puede ser ni continuador de Eunomio, ni partidario de Barlaam. No puede ser antifilósofo, él tiene que combinar en sí la sabiduría filosófica con la oración y el ideal ascético. El teólogo está obligado a entender y a conocer  la filosofía; esto le ayudará a comprender la insuficiencia de esta en cualquier razonamiento acerca de Dios, pero nunca él debe convertirse en un acérrimo enemigo de ella. Todos los verdaderos críticos de la filosofía, y  todos los que la niegan, deberían de ser ellos mismos filósofos, para no rechazarla de entrada e intentar ver en ella a una asistente de la teología.

Nuestros teólogos contemporáneos poco preparados y los criticos de la la filosofía, que se consideran a sí mismos los verdaderos defensores de la ortodoxia, han tomado como regla el criticar la filosofía. Advirtiendo de los peligros del eunomianismo, luchando contra los puntos de vista de Eunomio y de los filósofos eunomianos contemporáneos, ellos, sin notarlo, pasan a las filas de los continuadores de Barlaam.

San GREGORIO PALAMÁS fue un brillante conocedor de Aristóteles, pero, al mismo tiempo, tenía una actitud negativa y hostil hacia la filosofía griega. Él consideraba que los cristianos debían de relacionarse con la filosofía griega, a como los farmacéuticos se relacionan con las serpientes: al principio es necesario matarlas, a continuación, diseccionarlas, para extraer el veneno, y después preparar de él el antídoto[19].

Así, existe y lo bueno en el veneno de la serpiente: ¡la preparación del antídoto contra el veneno! El sentido de esta declaración consiste y en el hecho de que en cierto modo la filosofía es útil ya que plantea cuestiones, a las que no da respuestas, y obliga, para encontrarlas a estas, rrecurir a la teología.

San Gregorio Palamás escribía: "Nosotros a nadie le impedimos conocer la cultura secular, si así se desea, sólo si se han tomado los hábitos. Pero nosotros a nadie le aconsejaríamos dedicarse a ella hasta el fin, y totalmente prohibimos esperar de ella algo exacto en el conocimiento de la divina doctrina sobre de Dios". Y un poco más después: "Así, hay algo de útil en los filósofos seculares, así como en la mezcla de miel y cicuta; sin embargo, podemos temer de que aquel, quien quiera separar de la mezcla la miel, beba, accidentalmente, algún residuo mortal"[20]. Por supuesto, estamos de acuerdo: la filosofía es en sí "una mezcla de miel y cicuta".

Gregorio Palamás no discutía con el hecho de que en la filosofía griega se pueden encontrar ideas, que habían sido utilizadas por los Padres de la Iglesia, pero, la esencia de su controversia con Barlaam consistía en la contraposición del conocimiento cristiano a la "sabiduría helénica". Por supuesto, Gregorio Palamás, con justeza, rechazaba la idea de que "obtener la sabiduría secular" es la condición principal para la comunión con Dios, como si la "nueva vida en Cristo" pudiera ser puesta en dependencia de los logros del intelecto.

Surgía una pregunta: si la filosofía griega no puede darnos una visión de Dios, lo que sin duda es así, entonces, ¿qué es lo que puede darnos a Él? La oración, la teología mística, la ascesis, la limpieza espiritual de sí mismo, pero, de ninguna manera, la sabiduría por sí misma.

El problema de la correlación entre la filosofía y el cristianismo nunca fue planteado en el Oriente. Es más, cualquier tipo de filosofía cristiana, claramente, se entendía como un alejamiento del apofatismo[21]. El problema fue planteado solamente en tiempos más recientes, por los mismos filósofos. Es extraño que este mismo problema se escucha hoy en voces ortodoxas.

Como señalaba S.L. Frank, "el problemas de la relación entre la filosofía y la religión, sobre una posible unidad y coherencia entre ellas, o una inevitable divergencia y lucha mutua, pertenecía al número de los típicos "problemas eternos" del espíritu humano, que con agudeza particular se revelan ante la conciencia humana en épocas de grandes cambios en la concepción del mundo, en  épocas de confusión espiritual y busqueda de integridad en la vida espiritual"[22].  

El teólogo contemporáneo, profesor de la Academia Teológica de Moscú, A.I. Osipov, escribe sobre la insuficiencia de la filososfía. La filosofía como forma natural del conocimiento de Dios no puede llegar a un entendimiento de Él como Trinidad, como Amor, de la Segunda Persona, la cual, realmente, sin confusión, sin cambio, sin división, sin separación y eternamente aceptó en sí misma a la naturaleza humana. Los dogmas cristianos sobrepasan los límites de las representaciones naturales y conclusiones filosóficas. Los dogmas evidencian sobre su caracter de sobrenaturalidad y divina Revelación, destacando al mismo tiempo, la falta de profundidad de la razón humana y la necesidad de la Revelación de Dios. A menudo, esta verdad acerca de lo no normal y no perfecto de la razón humana, no es aceptada y, por lo tanto, buscan la verdad, no como Dios, que da la salvación de lo absurdo del pecado y la muerte espiritual, sino como a una abstracción tranquila, intelectual, y lógicamente justificada, que pueda ser puesta en los almacenes de la memoria, y que no exige de un cambio interior personal.

Señalaremos, que eso sobre todo se hace evidente entre los "buscadores de Dios", filósofos y pensadores. La causa interna de esta desviación consiste en que la Verdad Divina exige la renuncia del pasado, mientras que la verdad abstracta te brinda plena "libertad", "descubrimiento" de los misterios del mundo espiritual (a como creen). En relación con esto, es necesario señalar, que muy pocos de los "buscadores de Dios" se han interesado seriamente por la experiencia de los verdaderos filósofos, los mayores amantes de la Sabiduría, los Santos Padres[23].

El Protopresbítero Juan  Meyendorff  consideraba, que "la filosofía es necesaria para la misma prédica del cristianismo; el cristianismo no puede estar alejado de la filosofía, a como, por ejemplo, estuvo alejado el cristianismo antiguo, el cual no tenía ni filosofía y representaba en sí a un pequeño grupo de discípulos-judios, que habían visto y conocido a Cristo-Dios. Y había un enorme mundo helénico donde dominaba la filosofía de Platón. El cristianismo estaba llamado a expresarse precisamente en este entorno, que fue y lo que hizo"[24]. Por lo tanto, los Padres y Maestros de la Iglesia utilizaban al platonismo con el fin de hablar de Cristo. La Iglesia más que todo le debe al idealismo de Platón, pero, fue ella misma la que, en la persona de un emperador cristiano, destruyó y cerró la Academia de Platón. Así, la filosofía fue aquel lenguaje en el que fueron formuladas las verdades del cristianismo.

Sobre la correlación entre la filosofía y la teología, es decir, sobre la sabiduría secular y la religión, ya en la novena edición del Ciclo de Cofenrencias sobre la educación, el Metropolita de Minsk y Slutsk Filaret señalaba: "En general, la teología va por el camino parecido al de la filosofía. Ella no se distancia de la filosofía, al contrario, la atrae para plantear correctos problemas, y actuar en su campo. La verdadera teología reflexiona. Se podría incluso decir que la teología es una "parte" de la filosofía, un modo de resolver los problemas filosóficos. Y viceversa: la filosofía es "parte" de la teología, porque la misma teología cristiana surgió como una síntesis de la fe evangélica y la reflexión filosófica de la Antigüedad"[25].

La excelente y justa observación del Metropolita Filaret, puede interpretarse en el sentido de que no hay un abismo insalvable entre la religión (teología) y la filosofía y cultura secular. Más aún, entre ellas es posible y necesario un diálogo de utilidad mutua, que enriquezca ¡y a la teología y a la filosofía!

A la objeción de que la preparación intelectual puede dañar o incluso destruir la riqueza espiritual del creyente ortodoxo (y especialmente del sacerdote), se debe responder con palabras de Archimandrita Cipriano (Kern), que "el valor de tal tipo de espiritualidad, la cual, supuestamente, puede sufrir daño por el contacto con la cultura y la ciencia, es muy poco". La espiritualidad del hombre no sufre por el hecho de saber de las modernas corrientes filosóficas y literarias. "Reiteramos -señalaba el Archimandrita Cipriano- es poco el valor de tal espiritualidad, que puede sufrir daño por el contacto con la filosofía o atenuarse por la relación con la literatura"[26].

Los Santos Padres no tenían temor de que la cultura secular, en algún modo, pudiera perturbar la piedad y la espiritualidad de ellos. Otra cosa es la pasión unilateral y excesiva por la filosofía, acompañada de una ruptura con la fe, lo que realmente es peligroso.

A manera de conclusión de las palabras en defensa de la filosofía, diremos, que la filosofía domina en muchas esferas de la realidad, del hombre y su actividad -literatura, arte, ciencia, trabajo creador en su sentido más amplio e incluso intenta ir más allá de lo terrenal. La filosofía no se aisla del estudio de tales fenómenos poco atrayentes de la vida, como la violencia, el terrorismo, la guerra, la crisis moral de la sociedad -todos estos temas entra en el círculo de su estudio. No existe, creo, algún rincón secreto en el mundo en el que la filosofía no echara una ojeada. Ella nunca fue indiferente a los problemas religiosos: no desdeñando al mundo por su imperfección o al hombre por su pecado y el estar lejos de Dios, la filosofía estudia al mundo y al hombre, sin tratar de sustituir a la teología.Toda la filosofía es el fruto de la mente humana, de su voluntariedad, de su orgullo, de su fantasía y errores. Pero hay algo en ella valioso- granitos de verdad.



[1] Zenkovsky, V.V.  Los problemas de la educación a la luz de la antropología cristiana // Zenkovsky, V.V. Obras pedagógicas. Saransk: Tipog.: "Oct. Rojo", 2003. p. 236-238.

[2] Archimandrita Cipriano (Kern) Servicio patoral ortodoxa. Del ciclo de conferencias sobre teología pastoral. San Petersburgo: Satis, 1996. p. 38.

{3] Problemas de Filosofía. 1999. № 5. p. 53-70.

[4] Arcipreste George Florovsky  Las vías de la teología de Rusia. Vilnius, 1991. p. XV. [ Prólogo del autor].

[5] Horuzhy, S.S. Transformaciones de las concepciones de la eslavófilia en el siglo XX // Problemas de la filosofía.1994. № 11. p. 61.

[6] Protopresbítero Juan  Meyendorff   Introducción a la teología patrística (Resumen de conferencias).Vilnius,1992. p. 24.

[7] Archimandrita Alipiy ( Kastalsky - Borozdin ), Archimandrita Isaías (Belov)  Teología Dogmática: Conferencias. Lavra de la Santísima Trinidad y de San Sergio, 1995. p. 13.

[8] Ibid. p. 44.

[9] Prot. Juan  Meyendorff   Op. cit. p. 54.

[10] Ibid. p. 83-84.

[11] Ibid. p.107-108.

[12] Ibid. p. 143, 148-149.

[13] Ibid. p. 151.

[14] Anikeeva, E.N. La controversia de San Basilio el Grande con los filósofos y sabios paganos // Conferencia Teológica Anual  [ XII ] del Instituto Teológico Ortodoxo de San Tijono (ITOST): Materiales 2002: Publicación del ITOST, 2002. p. 24-28.

[15] Florovsky, G.V. Los Padres de Oriente del siglo IV. Moscú: PM "palonnik",1992. p. 102.

[16] Prot. Juan  Meyendorff   Op. cit. p. 331-332.

[17] Ibíd. p. 289.

[18] Ibid. p. 310-311.

[19] Ibid. p. 340.

[20] Archimandrita Alipiy (Kastalsky - Borozdin) Op. cit. p.14.

[21] Lossky,V.N. Teología mística de la Iglesia de Oriente. Teología Dogmática. M.: Centro "SEI" ,1991. p. 34.

[22] Frank, S.L. Filosofía y religión // En el viraje. Debates filosóficos de los años 20: Filosofía y concepción del mundo / Comp. P.V. Alekseev. M.: Politizdat, 1990. p. 319.

[23] Osipov, A.I. El camino de la razón en la búsqueda de la verdad. (Teología Básica). M.: Danilovskiy blagovestnik,  1997. p. 195-196.

[24] Prot. Juan  Meyendorff   La Ortodoxia y el mundo contemporáneo (Conferencias y artículos). Minsk: "Luchi Sofii", 1995. p. 48.

[25] Teología y Filosofía: aspectos de diálogo. M., 2001. p. 19.

[26] Archimandrita Cipriano (Kern) Op. cit. p. 81-82.  

 

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Комментарии (6)

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Александр Блуд, Киев
29.11.2010 в 02:58
Если философию понимать как любовь к мудрости, то Святые Отцы были самыми настоящими философами. Стремление к Богу в аскетическом подвиге - это стремление к Премудрости Божией, озаряющей благодатным ведением. Выражение опыта богообщения в понятиях также философское занятие.
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Константин Антонов, Россия, Москва
4.06.2010 в 02:09
очень забавная антифилософская (через ссылки на авторитет) "апология" философии. слово апология иначе, чем в кавычки поставить нельзя. Если философия "бессильна", "недостаточна", "не способна проникнуть в глубины бытия" - зачем она?
"Все остальные науки полезнее этой, но лучше нет ни одной" (Аристотель). Пусть оправдываются те, кто этого не понимает, и пусть оправдываются оправдывающие. Философии - не в чем.
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1.06.2010 в 20:22
Скажите, пожалуйста, какая философия имеется в виду в статье? В начале речь, кажется, идет о какой-то "светской" философии (и, надо полагать, современной, раз дана ссылка на статью 1999 г.)? Вся практически аргументация (если так можно назвать ссылки на Святых Отцов) касается платонизма.
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26.05.2010 в 16:54
".. тиражирующие взгляды на православие как на мрачное, угрюмое и грустное мироощущение, пугающие вечными муками и ругающие всё нецерковное, светское, даже просвещение и науку..."
Кто и где тиражирует такие грустные взгляды? Почему напомнить о вечных муках - "пугать"? Ведь это то же самое, что напомнить о главной цели - спасении души. И почему "светское" значит "радостное"? Почему это вообще стало обязательным - рассказать, что христианство радостно не своей вестью о Воскресении, не нашей свободой от рабства греху, а вот этим - не отвергает "светскую мудрость".
Кто вообще думает, что "отвергает"? Святые Отцы были блестящими интеллектуалами своих времен и подвижниками веры одновременно. А вернее, подвижниками - в первую очередь.
И нам не хватает не любви к философии, а вот этого подвижничества. Нет проблемы распространяющегося "мрачного мировоззрения", а есть проблема распространяющейся любви к миру в его данном эмпирическом состоянии, сопровождающейся отсутствием даже минимальных представлений о подвижничестве. Не говоря уже о его опыте.
А проблема "мрачного мировоззрения" существует исключительно в столичных академических умах.
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А. Рогозянский
25.05.2010 в 20:41

Кажется, святым отцам не снилось многое из того, что теперь принято соединять с понятием "светская образованность". ) Сейчас это очень большая сфера общественных явлений, и отправляя христианскую душу по пути светской образованности, недостаточно сказать, чтобы она "не увлекалась чем-то одним" - одной философией или чем-либо ещё. Не увлечься и не отвлечься практически невозможно. Но поскольку мы и наша вера почти не выходят из рамок социальности, то да, где-то на оперативном уровне должно быть знакомство с состоянием современной культуры и мысли. Такое... ознакомительно-обзорное путешествие, в т. ч. по философии. Очень связное, проникнутое идеей главенства христианской истины. Иначе слишком часто бывает, что молодой человек кончает исторический или философский факультет в состоянии полной растерянности. Мне приходилось это видеть. Человеку преподали столько разнообразных точек зрения, а он всего лишь хотел знать, что считать правильным и было или не было этого на самом деле. У него просто на физическом уровне нет возможности разобраться когда-либо с тем, что на сегодняшний день накопила та самая философия. Или история. Поэтому нужны "история философии", "история психологии" и т. п. занятия То, что пытался на своем уровне делать Зеньковский.

Что касается многообразности позиции свв. отцов по отн. к философии, то конечное резюме у них всё-таки есть. Василий Великий: "Долгие годы растратив на суету и почти всю юность сгубив в тщетных трудах, которые я предпринял, стараясь усвоить учения обессмысленной Богом мудрости, однажды, словно встав от глубокого сна, я увидел негодность мудрости "отмененных властей века сего", пролил немало слез над своей несчастной жизнью и взмолился о даровании мне какого-нибудь руководства" (письмо к Евстафию Севастийскому).

В первую очередь, они святые отцы, а не философы. Это нельзя забывать. Того, что патристические тексты - только одно из проявлений, и притом далеко не самое сильное, патристической волны. Что святые отцы ценны не опосредованно, как авторы текстов. На одно слово в защиту учености приходится десять живых актов веры. Если интересует позиция свв. отцов, то нашему брату в первую очередь необходимо соблюдать пропорцию. ) Пробовать подвизаться, как они, а если после этого силы и желание останутся, то уделять их наукам. Это будет по-святоотечески, а все остальные патристические экскурсы теряют из виду главное: трансцендентность "патрума" по отношению к имеющимся методам исследования.

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24.05.2010 в 00:34
Острая страница истории философии связанная с трудами И.Канта, Ф.Шеллинга и Г.Гегеля часто упоминается, как становление ядовитого критицизма вредного для верующего человека. После Г.Гегеля философия перестала быть "служанкой богословия", заявляют приверженцы критицизма. Упомянутых философов породил век просвещения. В этом трудно сомневаться. Последовавшее развитие философии, в которое вовлечены и труды других почти современников упомянутых, драматическое и в конечном итоге определившее трагедии 20-го века. Не знать глубоко этот путь проб и ошибок - это значит снова иметь возможность пройти той же дорогой. Поэтому богословам необходимо знать и тех, кто упомянут, и тех, кого надо назвать отдельно. Отдельно стоят К.Маркс и Ф.Энгельс, Г.В.Плеханов, В.И.Ленин в подлинниках и все марксисты по результатам сохранившимся в типичной библиотеке. Научное богословие особенно должно обратить внимание на необходимость выработки НОВОЙ ТЕОРИИ ПРИБАВОЧНОЙ СТОИМОСТИ, в которой было бы необходимое откровение от Бога. Очень важный разговор в Духов День. Аминь.
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